martes, 24 de noviembre de 2009

La demonización autocomplaciente

(dibujo: "Argentinidad", Nicolas Sanchez, ,2007, http://www.tangoilustrado.com/?sec=dibujos)

Me he preguntado mucho en los últimos tiempos, como se llega al grado de distorsión que exhiben una cantidad preocupante de individuos, que demonizan sin matices y muy convencidos a la Presidente Cristina Fernandez de Kirchner y a todos los que apoyan a su gobierno. Y digo "Demonizan". No hablo de aquellos que no están de acuerdo con algunas acciones de gobierno o que se ubican en otra vereda ideológica respecto de quienes hoy ejercen ese gobierno (situación lógica, deseable e inherente al sistema democrático), sino de aquellos que lo consideran la encarnación del mal en la tierra y sueñan con otro DIC2001 (señoras y señores amantes de las cacerolas, les recuerdo que hubo 31 muertos en aquellas jornadas).

Las muestras de lo preocupante de esta distorsión, van desde los extremistas insultos lisos y llanos hacia la figura presidencial (que se extiende, repito, a cualquiera que cometa la locura de estar de acuerdo con alguna cuestión que roce siquiera las ideas del gobierno nacional), mezclados con deseos de muerte y amenazas solapadas; hasta las voces de algunos dirigentes opositores que, aún entendiendo los mecanismos de la política (y a sabiendas que las corporaciones, en este caso la mediática, hoy te abrazan y mañana te voltean,) se suman a los exagerados e infundados gritos de "no hay libertad de expresión", "quieren dividir a los argentinos", "el gobierno mira al pasado y actúa con prejuicios revanchistas" y un sin fin de otros clichés pseudo republicanos, que tienen como objetivo (para nada republicano, por cierto) socavar la legitimidad de un gobierno ELEGIDO SIN DISCUSION POR EL VOTO, HERRAMIENTA CONCRETA DEL EJERCICIO DE LA DEMOCRACIA.

Nadie dijo luego de la excelente elección presidencial de Cristina Fernandez en 2007, que hubo fraude ni nada que se le parezca. Nada dijo Carrió, ni Macri, ni Gerardo Morales , ni De Narvaez, ni mucho menos Felipe Solá (quien en aquella lejana elección ganó en la lista del Frente Para la Victoria...), pero en un spot de campaña de UNION-PRO (para las elecciones del 28/6/09) muy extenso, con claro estilo cinematografico-publicitario, con sensiblería para buscar identificación emotiva, con estética moderna, lenguaje actual,y toda esa cosa marketinera, alegremente instalaban, por las dudas, el "¡¡Que no nos roben los votos!!". Por suerte para ellos, no tuvieron que recurrir a tan patético artilugio.

Algunos dirigentes de algún sector de la oposición (casualmente aquellos que mas difusión tienen en los medios de comunicación del poder económico concentrado), con una ambición de poder irresponsable y desmedida, ejercen su rol de manera feroz y destructiva, con el claro objetivo de desgastar la imagen del actual gobierno, de manera tal que ellos puedan surgir, casi como por default, de entre las cenizas de este malévolo imperio de pingüinos. Algunos dicen que preferentemente en las urnas, otros, ya enceguecidos en su propio veneno, convencidos de su irrealidad , recibidos de profetas del odio, ni les importa ese detalle.

Me impresiona mas todavía, ver como gente informada, inteligente, algunos con conciencia social, algunos de izquierda, otros de derecha (al menos autoproclamados así...habría que ver...) se cree algunos o hasta todos los variados argumentos que la citada oposicion politico-mediatico-destructiva ofrece, en un menú que termina siendo irresistible para algunas almas, siempre deseosas del reclamo indignado. O para aquellas almas con pre-odios (por antiperonistas, por antizurdaje, por antipueblo, por antinegros, por misoginos, y habrá alguno que por todo eso y mucho más) que desconectan la inteligencia de sus portadores, dando rienda suelta a la irracionalidad que el odio trae inexorablemente aparejado.

El poder económico busca así un doble objetivo: Por un lado, poner palos en la rueda a un gobierno que sin ser ni remotamente de izquierda, ha conseguido levantar la economía de un país quebrado, reacomodar en parte el aparato productivo nacional e inclinar la balanza, aunque sea un poco, en favor de los sectores relegados y expulsados del sistema (por las políticas neoliberales iniciadas en 1976 y completadas en los años 90, tiempos en los que justamente estos grupos, hicieron las obscenas fortunas que hoy defienden); y por otro lado seguir teniendo a la sociedad desmovilizada, despolitizada, desconfiada del estado e inmersa en su lógica consumista.

Ahora bien, mas allá de casos puntuales, de los elementos que generan la identificación con las deformaciones de realidad y porque cada persona termina siendo víctima/cómplice de estas manipulaciones; lo que viene inexorablemente detrás de ese estado de odio irracional, es lo mas terrible y es lo que termina de confirmar (a mi humilde modo de ver) los objetivos últimos de los generadores de estas grandes distorsiones (o mentiras directamente, en algunos casos).

Cuando la libertad está en juego, todos estamos de acuerdo en luchar por ella. Cuando nos roban todo y nos matan, todos estamos de acuerdo en defendernos. Cuando alguien es el mal, nosotros lo combatimos porque SOMOS EL BIEN. Y en este mecanismo, en el acto de oponerse firmemente (que se traduce en ciegamente) a un gobierno "malévolo", alguna gente se reafirma en sus supuestos valores, se piensa combativa y con conciencia social, y, peor aún, en la mayoria de los casos, se sienten relevados de cualquier otra acción directa en favor de sus compatriotas. El solo hecho de declamar su antiKirchnerismo ya es suficiente muestra de compromiso y acción social.

Finalmente me doy cuenta que, además del peligroso mecanismo anteriormente mencionado, hay también una cuestión casi genética.
Siempre pareciera ser muy oportuno que el gobierno sea un desastre absoluto para nuestra quejosa y llorona sociedad Argentina:
SI EL GOBIERNO ES EL CULPABLE DE TODOS LOS MALES, ENTONCES YO NO TENGO RESPONSABILIDAD ALGUNA EN MI PROPIA MISERIA NI EN LA DE MIS HERMANOS...

Ahora entiendo todo...